Luis Mateo Díez: el «mago de la escritura» que convierte lo local en universal
Profesionales del cine y el teatro que han adaptado su obra y expertos en la literatura del nuevo Premio Cervantes destacan su trabajo de «cincelado» y el mundo «simbólico imprescindible» que ha brindado a «nuestras letras»
Luis Mateo Díez, premio Cervantes 2023: «Hoy soy mucho mejor escritor de lo que he sido nunca»

Luis Mateo Díez lleva cincuenta años contando historias como las que escuchó de niño en los filandones de su Villablino natal. O como la que él mismo narró, interpretándose a sí mismo junto a otros grandes de las letras leonesas -Andrés Trapiello, Antonio Pereira, José ... María Merino y Julio Llamazares- en la película 'El filandón' (1984), de Chema Sarmiento. Recuerda el cineasta nacido en Albares de la Ribera (León) y afincado en París que fue precisamente al buscar a los autores que iban a aparecer en su segundo filme cuando dio con el escritor de 'El reino de Celama'. Nos lo cuenta al otro lado del teléfono, con el libro 'Memorial de hierbas' (1973) -la primera colección de cuentos publicada de Díez-, entre las manos y todavía emocionado por el reconocimiento a su amigo. «Si hay ocasiones en las que puede decirse que el Cervantes es merecido y justo esta es una de ellas», dice tras haberse conocido el nombre del último galardonado por el premio más importante de las letras en español.
Explica el realizador que para el mencionado filme escogió el relato 'Los grajos del sochantre' del literato de Villablino porque «me encantó no sólo por su contenido, sino por la manera en la que estaba contado. Tenía ya una escritura que preludiaba al autor que iba a ser: la manera en que escogía sus palabras, la combinación de ellas nunca banal y muchas veces verdaderamente sorprendente...».

Sobre las particularidades que ha tenido Luis Mateo Díez a la hora de concebir el oficio de escritor a lo largo de su prolífica trayectoria preguntamos a Natalia Álvarez Méndez, profesora de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de León, y editora junto a Ángeles Encinar de 'Minicuentos y fulgores. Homenaje a Luis Mateo Díez y José María Merino' (2022) en la colección 'Las puertas de lo posible', de Eolas Ediciones, que ella misma dirige: «El autor habla de la imaginación, la memoria y la palabra. Gracias a ellas, recupera el arte de contar, la anécdota que encierra el relato sin excesos experimentalistas. Emplea lo legendario, lo tradicional, el esperpento, con los que alcanza un realismo crítico que no rehusa lo simbólico, lo alegórico, lo insólito, lo surrealista, lo expresionista y lo estrambótico. Su obra destila territorios fabulados que conducen a lo insólito que asoma en la realidad, a viajes oníricos y metafóricos, así como al retrato de singulares personajes, emociones y simbólicas geografías».
Un universo que, para la investigadora, es «imprescindible en nuestra letras», por referirse «a la vida y a sus misterios», y ahondar «en el conocimiento de la condición humana»: «A la riqueza estética -de su obra- se une un impulso ético comprometido con la dimensión humana, social y política».Si la editora tuviera que decantarse por una de sus obras, sería 'La soledad de los perdidos' (2014), «una novela que se convierte en ejemplo paradigmático de su poética», y que «ahonda en la fragilidad del ser humano, en la soledad, en el extravío, a través de la figura de seres que vagan olvidados por la historia de la geografía desoladora de la posguerra».

Precisamente «en la galería de personajes» del escritor es donde también encuentra una de sus fortalezas Jesús Peña, director de Teatro Corsario, actualmente en gira con 'Retorno a Celama', la nueva versión que recrea el territorio literario del último Premio Cervantes, y que el propio autor adaptó hace ya más dos décadas junto a Fernando Urdiales, fundador de la compañía. «No se limita a contar las historias reales de esos personajes, sino que los lleva a un terreno mágico», sostiene sobre los protagonistas de la trilogía que compone 'El espíritu del Páramo', 'La ruina del cielo' y 'El oscurecer', germen del montaje con el que el leonés «se dio cuenta de que su literatura era materia de teatro».
En 'Celama' y en su versión actual confluyen «personajes desesperanzados, llenos de amargura», pero «sobre los que el propio Luis Mateo tiene una mirada compasiva», sostiene Peña, para quien «la compasión es muy importante en la literatura» del también dos veces ganador del Nacional de Narrativa, como lo es «el humor», a pesar de que «pudiera parecer contradictorio cuando uno habla de un drama».
Autor 'plateresco'
No ha sido 'Celama' la única adaptación a otras artes de la obra de Díez. Al principio de la pasada década, el novelista trabajó codo con codo con Chema Sarmiento para llevar al cine 'Los males menores', que en la gran pantalla llevaría el título de 'Viene una chica', estrenada en la 56 Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci). Preguntado por más cualidades de la obra del de Villablino, el cineasta subraya el juego con la temporalidad. En ella hay a veces «una especie de vuelta de tuerca, y lo que era pasado pasa a ser futuro o al revés. Tiene una gran maestría para ello. Me acuerdo de una vez que le mandé un mensaje en el que le ponía: 'No es que seas un maestro, es que eres un mago de la escritura'». Un juego de ilusionismo en el que tiene mucho que ver la labor «minuciosa y maravillosa que hay detrás de cada frase», sostiene el cineasta, quien compararía a Díez con «un escritor barroco, en lo que tiene de cervantino», pero también «con un autor plateresco», si existiera el concepto como ocurre en el arte, «por el trabajo de cincelado que hay en su obra».
Destaca también Natalia Álvarez de su literatura la manera en que defiende «el ámbito local de la provincia como un mundo metafórico y simbólico de alcance universal». «Demuestra que las geografías de la memoria se pueden convertir en espacios imaginarios de hondo calado. Por ello, no extraña que ese ámbito irreal, pero con el vigor de lo verdadero, se vincule en un alto porcentaje al espacio leonés, que adquiere un gran protagonismo en su obra, y no solo en los primeros títulos, sino también en todos aquellos ubicados en la provincia innominada del noroeste peninsular en la que se enmarca tanto Celama como 'Las ciudades de sombra' (2017). «Las referencias de Luis Mateo a León son muchísimas, pero no necesita precisarlo porque al hacerlo, el único interés que podía tener es limitar su alcance», concluye Sarmiento, quien antes de terminar quiere remarcar que el Cervantes estaba prácticamente escrito en el destino de su amigo.
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete